Cintas y casetes de música; el revival de lo retro

No hace muchos años se veía a los adolescentes andando por las calles con su reproductor de cintas en mano, escuchado a sus grupos musicales favoritos. Unos años después, un niño encuentra una cinta trasnochada en casa y no se le ocurre para qué puede servir tan extraño objeto. Antaño los casetes, y más si tenías un reproductor con doble pletina, permitían pasar horas “de estudio” grabando música de la radio, usando un micrófono para grabarse cantando o formando tus propias listas musicales con las cintas vírgenes. Por suerte, muchos nostálgicos y coleccionistas mantienen el comercio de cintas y casetes activo, y poco a poco se va reavivando gracias al auge de lo retro. Uno de los sitios donde encontrarás este intercambio es en temudafi.com.

¿Cuándo se inventó el casete?

El casete fue patentado en 1964 por la empresa Philips, en base a unos primeros grabadores realizados por el holandés Lou Otten en la división de la compañía en los Países Bajos, que ya se habían lanzado al mercado el año anterior, pero todavía tenían que pasar unos años para que adquiriera la relevancia que tuvo. Su mayor esplendor lo tuvo entre los años 70 y finales de los 90, siendo uno de los dos formatos principales en boga para música pregrabada junto al vinilo. Poco a poco fue sustituido por el CD compacto.

¿Cómo organizar una colección de cintas?

  • Clasificar por artista o estilo musical
  • Guardar en las correspondientes carátulas con etiquetas visibles en su caso
  • Organizar en estanterías o cajoneras específicas para la colección
  • Tener disponible productos y herramientas para su cuidado y reparación

¿Cómo funciona una cinta?

Los casetes se componen de la cinta magnética en sí y la carcasa protectora de plástico que la resguarda y se organiza en dos carretes y otras piezas que permiten desplazar la cinta. Para ser escuchados, esta cinta debe pasar por el cabezal de un reproductor como puede ser un radio casete, minicadena (pletinas) o walkman, que hacen que los carretes giren. Se componen de dos caras, la A y la B (dos pistas estereofónicas). Para escuchar una u otra cara es necesario darle la vuelta en el reproductor de música. Hay diferentes tamaños de casetes y reproductores así como longitudes distintas de cintas que afectarán a su duración.

Las cintas vírgenes están preparadas para que puedas grabar en ellas los sonidos de audio o canciones que quieras, haciendo tus propias listas musicales de manera analógica.